Escritura creatíva. Los buenos comienzos. Semblanzas

Escritura creatíva. Los buenos comienzos. Semblanzas

¿Qué les pedimos a los personajes de los relatos y las novelas que leemos? Que nos conmuevan, que nos introduzcan en su mundo y en su problemática con la misma naturalidad con la que ellos lo están viviendo. Que suframos, gocemos y observemos con ellos, a su lado. En definitiva, ser ellos durante el tiempo en el que transcurre la lectura. Pero no solo eso: que su esencia y su vivencia nos acompañe más allá en el tiempo; que una parte de ellos se quede ya para siempre dentro de nosotros. Esto no siempre ocurre, claro está. Los lectores no tenemos capacidad para albergar eternamente en nuestra memoria tantas emociones. O, sencillamente, hay personajes que pasan por encima de nosotros y no vuelven más a nuestro recuerdo. Sin embargo, hay otros que, de una manera maravillosa, tienen la cualidad de ocupar nuestro interior para no abandonarlo nunca.

Tora es el personaje principal de la trilogía escrita por la noruega Herbjørg Wassmo. La forman tres títulos: La casa del mirador ciego. La habitación muda. El cielo desnudo. En el primer volumen, Tora comienza siendo una niña que vive en un entorno casi mayoritariamente lúgubre y plagado de dificultades, con una situación de abusos sexuales hacia ella que la convierten en un ser vulnerable y pequeño. Es en ese mundo en el que los lectores nos sumergimos y del que —a pesar de todo lo que vemos, oímos y sentimos— no queremos salir.

¿Por qué nos atrapa tanto esta historia? Porque el personaje está espectacularmente bien diseñado, con paciencia, naturalidad y veracidad. Y porque a su alrededor la autora ha armado a otros tantos personajes secundarios que la acompañan y la ayudan a crecer. En las novelas (en comparación con los relatos, y por cuestión de espacio), los autores tienen más posibilidades de mostrar a los personajes en sus diferentes facetas, a mirarlos desde diversos puntos de vista; a ver las grietas por las que se tambalea su felicidad, pero también a mostrar los asideros que les permiten seguir hacia adelante, perseguir su deseo. Eso es lo que le ocurre a Tora, que evoluciona desde niña a mujer. Nunca olvida su deseo, nunca queda atrás su conflicto, y es necesario leer hasta la última línea de la trilogía para entenderlo todo, para vivir con ella su salvación.

Maravilloso personaje, maravilloso despliegue coral de personajes secundarios que forman esta apasionante historia de lectura imprescindible.

Clara Redondo

Escritora y profesora de Ítaca Escuela de Escritura
Entrada publicada en ITACA ESCUELA DE ESCRITURA

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